La compra de arte es una de las decisiones más rentables y seguras que existen en la actualidad. Según un estudio realizado por Art Market Research, en los últimos años las obras de los artistas contemporáneos han conseguido una rentabilidad anual media del 12.4 %, contra el 1% pagado de media por los bancos, lo que indica un resultado augurios. 

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Enrique Trullenque: La mesa
El arte es una buena forma de diversificar las inversiones tanto de particulares como de empresas y se considera un buen valor refugio, porque -si un cliente compra adecuadamente- el riesgo de que pierda su valor una obra es prácticamente nulo, y el potencial de revalorización puede ser incalculable. En ese sentido, Gonzalo Cortés, gerente de Banca Premium de BBVA Continental, complementa que “el arte es un activo cuyo valor no disminuye debido a que no tiene relación directa con el estado de los mercados financieros.”

Si se habla mucho de los asombrosos precios pagados por obras como Los jugadores de cartas, de Paul Cézanne vendido por entre 250 y 300 millones de dólares, o Le Rêve de Picasso por 155 millones de dólares, hay que dejar claro que adquirir una pieza no debe significar bajo ningún caso la bancarrota. Por ello es importante que el comprador disfrute de su inversión, ante todo, estéticamente, que le “entre por los ojos” dado que es una relación íntima que aún adquiere más importancia cuando se coloca en el hogar o en el despacho. (Ver consejos para integrar una obra

Además de las ganancias económicas, las razones fundamentales para que los asesores y expertos recomiendan en invertir en arte es el disfrute estético de la obra adquirida, los beneficios en la imagen para el comprador, ya sea particular o una empresa y la última, igualmente significante las ventajas fiscales. Estos, puestos en aplicación primera vez por los Estados Unidos en los años 60 son uno de los mejores incentivos del cualquier Estado para fomentar la compra de arte. El más conocido es el sistema de dación que permite pagar impuestos mediante obras de arte, sin pagar la plusvalía que ha generado dicha obra.

A la hora de invertir en arte, como ocurre con cualquier tipo de inversión, lo primero es tener claro qué capital se quiere invertir, con el objetivo de establecer un rango de obras y artistas a los que uno se puede permitirse a acceder. El siguiente paso es definir el grado de riesgo que uno está dispuesto a asumir. Si se opta por artistas contemporáneos o ya consagrados. Los primeros pueden generar ganancias mayores en el futuro, mientras los segundos garantizan un valor más seguro, pero al mismo tiempo exigen una mayor inversión por su misma calidad y fama. Según Cortés “hasta el 25% puede llegar la rentabilidad de una obra artística al paso de dos o tres años de su adquisición”.

Finalmente hay que mencionar que la compra de obras de artistas españoles es una de las inversiones más rentables, dado que sus precios están por debajo de lo promedio en Europa, por ello suponen una oportunidad excelente para crear una colección e invertir en el arte. (Ver nuestra lista de artistas)