Bodegón con flores
Desde la dorada joven bohemia de París, artista del pincel, camarada de los círculos artísticos más exigentes y avanzados, hasta su prestigio en aulas de la Universidad de San Marcos de Lima avalado por sus estudios de arte autóctono y colonial del Perú, Felipe Cossío del Pomar, americano universal es, como algunas altas figuras del Renacimiento, un forjador de lo humano. 

Escritor de varia temática y de rica prosa, elegante señor y abierto el espíritu a todas las curiosidades de la vida y todos los problemas del hombre, gran artista y "dandy" de las ideas, ha hecho de su propia vida una obra de arte. Hombre de letras y de artes, la ciencia le ha sido dada de añadidura como una creación a sí misma nacida. Por eso, como investigador y erudito, como arqueólogo y antropólogo, Cossió del Pomar ha sabido hacer de la erudición un arte creador.


Desnudo
Abundante es ya la bibliografía que le ha alargado el diámetro de su fama. Universal es su renombre y unánimamente reconocida su gran capacidad intelectual y artística. Desde su libro Con los buscadores del camino, casi único en su modo sobre la crítica de arte, pasando por La vida de Gauguin, El arte nuevo y La rebelión de los pintores, es considerable la  influencia de Cossío del Pomar en el ámbito de las artes.

Porque, en suma, la gran lección de Felipe Cossío del Pomar, vario y único en temáticas y en tema, artista pintor, crítico artista,  investigador creador, escritor múltiple y gran señor de las disciplinas del espíritu - es ésta: el hombre para el hombre, sin perderse entre los hombres.


Enlace a obras de Felipe Cossío del Pomar