Emulando las ingeniosas y provocativas imágenes de Magritte Francesc Calvet fue un  pintor vanguardista de gran éxito quien intentó cambiar la percepción precondicionada de la realidad y forzar al observador a hacerse hipersensitivo a su entorno. A pesar de que sus obras fueron expuestas en Menorca, Barcelona, Madrid, Basilea, Frankfurt, Francia y Nueva York, pocos parecen recordarle hoy día.
Francesc Calvet obra de arte surrealista paisaje
Francesc Calvet - L'ofici de pintar
Afortunadamente, la costumbre de que las galerías sólo lanzan a nuevos artistas - preferiblemente a 'sus' artistas exclusivos - está cambiando, e instituciones y museos dedican cada vez más exposiciones a los artistas confirmados del pasado. Hace dos años el Museu de Menorca relató la trayectoria artística del Calvet, activo entre 1960-1990, en una muestra antológica, convertida en la primera exposición retrospectiva que recibió el artista a los diez años de su muerte.

Según el nuevo artículo El negocio de 'redescubrir' un artista publicado recientemente en El País, "el rescate de artistas olvidados es toda una industria que obedece a las reglas de un mercado ávido de novedades constantes y cada vez más habituales relatos de redescubrimiento en el campo del arte contemporáneo, un ecosistema en el que el mercado manda más que en el culto al arte antiguo, donde las bendiciones las imparte el mundo académico". Muy cierto: en la Feria de arte  ARCO de este año, los precios de las obras variaban entre 4.500 a 110.000 euros. Esto demuestra que hay público dedicado, no solamente a comprar arte si no a volverse coleccionista, aunque el placer de adquirir una obra debería ser igualmente una decisión estética y no solamente económica.  (Ver nuestro artículo sobre inversión en arte)
Francesc Calvet obra de arte surrealista paisaje fragil
Francesc Calvet - El temor al Deu
Lo cierto es que el comercio del arte tiene una dinámica propia, pero hay muchos que consideran que los precios que han alcanzado algunos masterpieces son irreales, por no decir absurdos, y no quieren pagar fortunas por una pieza. Los coleccionistas o amantes del arte cada vez optan más por obras de artistas confirmados o ya fallecidos que en su época tuvieron éxito, pero que tras su muerte no se promocionaron y por lo tanto cayeron en el olvido. Redescubrir a estos artistas es una nueva tendencia que se ha consolidado mucho en los últimos 15 años. Y es que "el mercado no descubre a los artistas, pero se apresura a absorberlos" declara el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel.
En esta linea, según Bartomeu Marí, director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Seúl, Corea del Sur, "tanto el mercado como las instituciones necesitan constantemente novedades". Y estas novedades a veces se encuentran en el pasado no tan lejano.


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