Después de la Guerra Civil española, y con la conmoción de la Segunda Guerra Mundial, se producen en las artes plásticas de España un período de inactividad expectante. Los artistas españoles parecen ignorar el cúmulo de experiencias que se producen en la posguerra en la pintura europea, especialmente en la Escuela de París y en la norteamericana. La primera señal de un despertar aparece en Barcelona en el año 1948 con la fundación de un grupo constituido por varios pintores jóvenes y algunos escritores.
Tharrats y la nueva pintura española, grupo Dau al Set
Juan José Tharrats
Ese grupo se dominó Dau al Set - Dado al Siete -, nombre inspirado en una frase de André Breton: "La séptima cara del dado". El grupo lo formaban Modest Cuixart, Juan Ponç, Antoni Tàpies y Joan Josep Tharrats, a los que agregó más tarde el crítico y poeta Juan Edmundo Cirlot. Todos ellos publicaron una revista artístico - literaria de tiraje muy limitado gracias a la actividad de Tharrats, que tenía una imprenta, y la revista siguió apareciendo bastante después que el grupo se disolviera. Dau al Set era de tendencia surrealista y tenía la influencia de Miró, pintor que conocían sus componentes por ser coterráneo, y de Klee. Tàpies fue el primero que abandonó su imaginería surrealista, en 1952. Le siguieron Cuixart en 1954, y Tharrats en 1955.

Manuel Viola y la nueva pintura española, grupo El Paso
Manuel Viola
El despertar de Madrid tardó bastante más. Allí había también algunos jóvenes que practicaban una pintura surrealista. En 1957 estos jóvenes decidieron reunirse en un grupo que representó la unión de la vanguardia en Madrid. El grupo se llamó El Paso - queriendo significar el camino hacia otra cosa - y estaba formado por Rafael Canogar, Manolo Millares, Luis Feto, Antonio Saura y el escultor Pablo Serrano. Al año siguiente se incorporaron los pintores Manuel Rivera y Manuel Viola. Estos artistas participaron en publicaciones de conjunto e intervinieron en varias exposiciones. El grupo se disolvió en 1960.

A pesar de la brevedad de su existencia, estos grupos constituyeron los dos focos de irradiación de la vanguardia española, y sus componentes conforman la base de lo que en el exterior se estima con el nombre Escuela Española. Indudablemente hay otros valores individuales que han ido apareciendo, pero los ex-componentes de ambos grupos siguen manteniéndose firmemente a la vanguardia del movimiento pictórico de España.