Carlos Mensa: Niña saltando la cuerda
El ser humano que muestra Mensa es una criatura degradada, magullada en sus esperanzas y tan deforme física, como mentalmente. De una "visión terrorista" esto es una forma de humanismo, como cualquier otra, de solidaridad frente al dolor y la predestinación amarga, frente a la lenta y fatal prodigalidad de la vida. Este es uno de los signos más característicos de la rabiosa modernidad de Mensa. La pátina intemporal es sólo una ficción poética: hay una tensión actual, de historia, que hace y se deshace, en esta procesión de miserias que peregrinan hacia el abismo. 

La pintura de Carlos Mensa tiene bastante de acción masoquista, de regusto en la propia debilidad y de recreación en la tristeza menor o peor disimulada que envuelve al ser humano. El pintor - formalmente expresionista, con evidentes elementos surreales - canaliza lo real y lo surreal en una búsqueda obsesiva por lo absurdo, lo corrosivo y lo oprimente. 

En estas vertientes temáticas se desarrolla su crítica implacable al general sistema de convivencia social. Mario Vargas Llosa observó que "su mundo rico, denso, bello y viviente" era obra de un incansable trabajador, que detrás de su intuición en libertad contaba con un "perfeccionista que no cesa", con un luchador de cierta torpeza bien encubierta, con un pintor que persigue la eficacia de las formas. 

La obra de Mensa es fuerte y no admite placidez untada en indiferencia que algunos prefieren para la obra de arte. El enfrentamiento de sus cuadros nos puede capturar, emocionar, abrir un panorama de sugerencias o, también, nos puede erizar la sensibilidad y producirnos un fastidio incontrolable.

La tensión, la degradación de tópicos que pueblan nuestro ámbito social, el simbolismo extraño que imprime a sus lienzos son factores clave para que uno quede prendido en la red misteriosa de su arte. La obra de Mensa ha partido de buenas bases de crítica punzante, de crítica hostigada por atosigamiento de la vida del hombre de hoy, por la angustia provocada ante el sometimiento de unos sistemas clausurantes, Esto, además, realizado con una marcada penetración psicológica y sociológica. La obra de Mensa está próxima a la crónica de nuestra época y de la interpretación de un cierto pasado.