Gervasio Gallardo pintura surrealista erótico
Gervasio Gallardo - Historia de una pera y un halcón
Tendencia artística surgida del movimiento Dadá, entre los años 1920 y 1930, el surrealismo enfatizaba el papel del inconsciente en la actividad creadora pero lo utilizaba de una manera mucha más ordenada y seria. Su objetivo era trasladar las ideas literarias al mundo del arte por medio de una asociación mental libre, sin la intromisión censora de la conciencia.

Paralelamente al surrealismo nace, en 1925, el realismo mágico. Término acuñado por el crítico de arte e historiador alemán Franz Roh el realismo mágico se caracteriza por sus elementos mágicos, oníricos, sobrenaturales e irracionales que surgen en un entorno realista, es decir, en un contexto histórico, geográfico, étnico, social o cultural determinados. El interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común, tanto en la literatura como en las artes visuales, caracteriza a un movimiento que busca construir lazos entre corrientes normalmente opuestas como el naturalismo, lo maravilloso o lo fantástico.

Si existen artistas surrealistas archiconocidos como Dalí o Ernst, o realistas mágicos como De Chirico o Miró (y, en la escritura,  García Márquez, Rulfo o Borges), pocos mezclaron tan bien ambos estilos como Gervasio Gallardo. Prolífico pintor con más de treinta exposiciones en París, Barcelona, y Estados Unidos,  y  galardonado en Europa y América del Norte, Gallardo ha sido, además, un gran productor de portadas de revistas y libros de ciencia-ficción y fantasía de autores como Lovecraft, Beagle, Chesterton, Dunsany. Gervasio Gallardo estudió y trabajó en España antes de trasladarse a Munich en 1959, y, posteriormente, a los Estados Unidos en 1963, donde fue reconocido por su serie de ilustraciones para la cubierta de los libros Ballantine's Fantasía para Adultos. Allí incluso publicó su propio libro: El universo fantástico de Gervasio Gallardo.

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Gervasió Gallardo: El seductor
Genio a la hora de plasmar con estilo el mundo de la mente o del espíritu, un espacio donde las normas de la realidad se quiebran y donde reina lo fantástico, lo que ha hecho de Gallardo un pintor único es mezclar lo onírico con los objetos, paisajes, animales y frutas cotidianas tal, y como los concebimos en sus más mínimos detalles, hasta llegar el hiperrealismo con un trazo perfecto y sumamente meticuloso. Lo banal y lo mágico combinados de tal manera y de forma tan inesperada no pueden sino provocar en el espectador la perplejidad. La sorpresa es sin duda sutil, como la propia pintura de Gallardo que añade, para coronar el todo, un componente reflexivo y a menudo de denuncia social que parece querer llevar de la mano al espectador a indagar en su interior para dar un significado propio a un mundo de inagotables idea: el que nos rodea.

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