Pablo Serrano nació en Crivillén, pueblecito de la comarca de Teruel. Una población anclada en el fondo de un valle encerrado entre montes. Estudió Escultura en Zaragoza y en Barcelona. A los 21 años se marchó a Argentina y luego a Montevideo, Uruguay, donde residió durante 25 años.

A su vuelta a España fundó en 1957, junto a otros artistas como Saura, Millares o Chirino, el importante Grupo El Paso, movimiento de vanguardia que revitalizó el mundo del Arte en España introduciendo la abstracción. En este grupo figuraba una mujer, la única entre todos estos hombres: Juana Francés, una alicantina que luego fue la mujer de Pablo.

Juana Francés  Pablo Serrano
A final de los años 1970, Pablo añoraba su pueblo y soñaba con pasar allá unas cortas vacaciones en el verano. Pero Juana, que era de mar y no tenía ganas de encerrarse en ese sitio tan pequeño, con toda su dulzura le decía : "Pero, Pablete, y si nos pasa algo allá? No hay médicos, no hay hospitales." En aquellos años, finales de los 1970, la provincia de Teruel estaba muy aislada con carreteras muy estrechas donde se tenía que conducir a poca velocidad. Añadía Juana: "¡Será mucho más prudente que vayamos a la casa de la playa!" Pablo era muy aragonés, muy socarrón. Era bastante retraído pero cuando hablaba o contaba chistes, lo hacía con mucha sorna.

Luego estaba el otro Pablo, el de su Arte. En una cena, una Señora contaba como le maravillaban las películas de Visconti. Todavía era reciente la proyección de Luis II de Baviera. Pablo le preguntó: “¿Y por qué te gusta tanto Visconti?” Ella contestó:“Por la belleza que él plasma en su obra” Pablo le cogió de la mano y le dijó: “Bravo!


Pablo Serrano y la Quema del Objeto en Sala Gaudí
Cuando expuso en Sala Gaudí - Gaudifond Arte, Pablo Serrano procedió como tenía costumbre a la Quema del Objeto. En una cajita con tiras de metal que él había realizado previamente, ponía material al que prendía fuego. El fuego para destruir lo existente y dar paso a otra cosa. O como bien decía para demonstrar: “la presencia de la ausencia”. Uno de los miles de visitantes de dicha exposición, una señora norteamericana se acercó, el rostro cubierto de lágrimas. Tenía que compartir su emoción: “It's such Beauty, I can't stop crying!” - Es tanta Belleza, no puedo parar de llorar -.


Pablo Serrano en Sala Gaudí- Gaudifond Arte
Y para terminar hay que mencionar una anécdota fuera del ambiente artístico y muy típica de lo que pasaba en los últimos años del franquismo. Se corría la voz por Barcelona de una señora transexual muy guapa que conservaba sus atributos masculinos y que los mostraba en una representación en un Cabaret. Después de más de treinta años de una tremenda represión sexual, una noticia así despertaba un gran interés. Pablo dijo que quería ver esto. Y con él, el pintor belga Van der Loo y otros artistas. Naturalmente ni Juana ni las demás mujeres demostraban demasiado entusiasmo pero toda la comitiva se marchó hacia el teatro. Pablo y los hombres, sentados en la primera fila, no se perdían un detalle del espectáculo. Cada vez más desilusionados, cada vez más aburridos porque nada de lo prometido aparecía.

Ya se terminaba la sesión cuando de repente la transexual se abrió la bata, cinco segundos. La desilusión fue tremenda: Pablo y los demás se lamentaban: “Para esto hemos tenido que aguantar todas estas chorradas. Y total si no hubo tiempo de ver nada!”