La censura del arte en las redes sociales

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La censura del arte en las redes sociales

Pornográfico. Ese fue el término, lapidario, con el que Facebook (des)calificó la publicación de una escultura paleolítica de treinta mil años de antigüedad. Descubierta en 1908 y propiedad del Museo de Arte de Viena, la llamada Venus de Willendorf representa a una voluptuosa mujer de la Edad de Piedra y es considerada como un símbolo de la fertilidad. Su fotografía, subida a la cuenta de Facebook de una joven italiana, fue suprimida por los bien pensantes censores de dicha red social quienes, no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces rechazaron las apelaciones de la chica, según explica explica la Revista The Art Newspaper.

Tuvo que llegar el suceso hasta el director del Museo de Arte de Viena, Christian Koeberl, quien afirmó que "nunca ha habido una queja por parte de los visitantes con respecto a la desnudez de la figura", para que Facebook se disculpara y dignara a permitir dicha publicación alegando que su "política no permite la desnudez, ni siquiera sugerida" pero que, en su magnánima generosidad, "haría una excepción para las estatuas.” La justificación sería hasta divertida si no fuera cierta, que tampoco lo es, porque hace ya un tiempo esta red social eliminó la imagen de la estatua de plomo de Neptuno en la ciudad de Bolonia subida por una escritora por considerarla “sexualmente explícita” dado que el dios Neptuno mostraba “en exceso el cuerpo sin que fuera necesario.” Oprobio para Tommaso Laureti, el escultor italiano que hace quinientos años decidió esculpirle, "sin que fuera necesario", unas partes íntimas, también de plomo, al bueno de Neptuno en vez de ponerle un recatado taparrabos.


Esta obra de Glauco Capozzoli, titulada "El Grupo" y perteneciente a nuestra colección fue censurada por Facebook.

Mientras tanto, chicas de compañía, escorts, call-girls y prostitutas - de poca monta o VIP's, por cuenta privada o en casas de acompañantes, de relax, en locales de alterne o explotadas por mafias - detallan sus servicios y enseñan sus cuerpos semidesnudos en sus cuentas de Facebook y de Instagram - la primera es propietaria de la segunda - sin que nadie les dé el quien vive. Y como el sexo vende, millones de emuladoras y de emuladores anhelando notoriedad, o buscando promoción,  lanzar sus carreras y anunciar productos, exhiben sus cuerpos en ambas redes donde las páginas dedicadas a recopilar diariamente el mejor material cárnico con nombres tan poco necesitados de eufemismos o perifollos como "los mejores culos" se multiplican hasta límites insospechados.

Pero volvamos a temas más enternecedores. ¿Quién no ha oído hablar de La Sirenita, el personaje de los cuentos infantiles de Christian Andersen? A juzgar por los inquisidores de la corrección política de Facebook, la escultura dedicada a tan icónica figura en Copenhague, admirada por los turistas y presente en postales y en recuerdos, está "demasiado desnuda". Eso le dijo esta red social a una diputada danesa por atreverse a subirla a su cuenta, añadiendo, para más inri, que “la red debe ser un lugar virtual seguro para los visitantes, incluidos los numerosos niños que lo utilizan”. Esta pedagógica política permite que risueñas jovenzuelas en ropa interior suban vídeos disparando un AK-47 Kalashnikov con comentarios llenos de corazones y de emoticonos sonrientes; o que fornidos machotes comenten las prestaciones de sus pistolas, rifles de asalto, escopetas y ametralladoras. Algo totalmente natural para Facebook que, por otra parte, no dudó en utilizar el término “obsceno” para censurar la icónica fotografía de la niña vietnamita huyendo despavorida de un ataque de Napalm, llamado también Agente Naranja, y creado con la inestimable ayuda de Monsanto, empresa cuyos accionistas, curiosamente, lo son también de Facebook.

Pero no nos extendamos en terrenos aún más pantanosos y terminemos con el caso más sonado, el de Frédéric Durand-Baïssas, un profesor francés de parvulario al que Facebook cerró su cuenta sin previo aviso borrando todo su contenido y contactos. ¿El motivo? Haber tenido la desfachatez de publicar una fotografía de la pintura de Gustave Courbet L'Origine du monde (El origen del mundo), una representación realista de los genitales de una mujer. Siete años de juicios lleva el buen hombre intentando demostrar que, contrariamente a lo que escribió Lafontaine, la ley del más fuerte no es siempre la mejor.

Alberto Pancorbo 'Desnudo y mujer'. Otra obra rechazada por la publicidad de Facebook.


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