Manuel Carmona: La increíble historia de un hombre sencillo

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Manuel Carmona: La increíble historia de un hombre sencillo

Este Manuel Carmona es un diablo. Saca nada de la nada y este vacío lo transfigura con papeles, tijeras, peces, pájaros, verdades y sueños estáticos y alegres. Yo celebré siempre su original alegría, su derrochadora intrascendencia que se complace en el placer de todos. Ese es su poder. Este Carmona no practica la abstención ante en placer de la belleza: se aprovecha de él mientras está volando. Y así puede regalarnos todos los días una mariposa.

Pablo Neruda


Nada hacía presagiar que una persona humilde sencilla, pacifista y algo naíf, como su pintura, viviera momentos trascendentales del Siglo XX. De muy joven Manuel Carmona (Barcelona 1916 – Zaragoza 2001) entró en contacto con la Generación del 27 compuesta por artistas como Rafael Alberti, Federico García Lorca – con quien guardó relación hasta su fusilamiento – Juan Ramón Jiménez, José Bergamín, Luís Cernuda o Vicente Aleixandre. A ellos se le sumaron Salvador Dalí, – de quien Manuel Carmona vio nacer el famoso “Hombre invisible” – Gala, o cinestas como Buster Keaton que influirían para siempre en la sensibilidad del artista.


Obra de arte en venta Manuel Carmona: pintura naíf
Manuel Carmona - Gélida
Óleo sobre tela. 80x60 cm

Como a tantos otros le tocó vivir la desgracia de la Guerra Civil que combatió hasta el final, porque no quedaba otra, en el Estado Mayor de Blindados de la República. Ello le valió cuatro años de reclusión en horribles campos de prisioneros y seis años más de prisión atenuada. En 1949, por intermediación de su hermano Darío, periodista y secretario de Pablo Neruda, Manuel Carmona logró huir a Chile con un barco fletado por el propio Neruda. Acogido con brazos abiertos, como tantos otros huidos del franquismo, Carmona afirmó:

Había topado con un nuevo mundo, con un pueblo cuya filosofía y sentido de la hospitalidad es algo más que una cortesía patriótica: un convencimiento de que la fraternidad es una obligación moral. Esta actitud les viene de muy lejos, de esa civilización araucana – mapuche - acogedora para los que llegan en son de paz.



Manuel Carmona empezó a desempeñar, con su proverbial humildad, múltiples trabajos relacionados con organismos científicos y culturales gracias a sus relaciones con Rafael Gumuncio, subsecretario de Hacienda, José Ramón Gutiérrez Allende ministro de Relaciones Exteriores y Salvador Allende, muy cercano al hermano de Carmona, Darío, a quien sus hijas le llamaban “tío”, y que llegó a ser ovacionado en la Plaza Bulnes de Santiago de Chile por el futuro Presidente. A la vez, Manuel Carmona pudo dedicarse a la pintura, exponiendo por primera vez en Santiago de Chile en 1953, bajo el patrocinio del Instituto Francés de cultura. En los años siguientes realizó diversas exposiciones en varios países de América del Sur y Central en los que pudo conocer a otros artistas y poetas como Mario Benedetti, pero también singulares personajes como Rigoberto Lopez, futuro asesino del dictador nicaragüense Anastasio Somoza. En 1960, con la colaboración de artistas y personalidades del mundo cultural, Manuel Carmona organizó en Santiago de Chile la I Feria de Artes Plásticas.



Manuel Carmona y Pablo Neruda

Carmona regresó a España en mayo de 1973 para dedicarse a la pintura, mezcla de naíf, realismo mágico y surrealismo, que habitan personajes estilizados en paisajes poéticos, porque la pintura le servía como vehículo para ayudar al observador a entrar en el mundo de los sueños. Sin embargo, Chile fue una constante en las obras de Carmona, que nunca se quitó al país Suramericano de la cabeza, ni antes ni después del golpe militar en el que su hermano consiguió escapar in extremis.

Como superviviente de épocas llenas de injusticia, de odios y de terror, Manuel Carmona, intentó “contemplar la Transición Española serenamente, dispuesto a no dificultar un futuro algo más digno y evitando perpetuar el rencor, aunque muchos verdugos siguieran en el poder”. Se dedicó exclusivamente a la pintura, exponiendo por toda España, sin pretensiones y con discreción. En 1998 el Centro Cultural Generación del 27 publicó la colección de sus memorias “Heredero del surrealismo. Un testimonio.” que Carmona dudó en escribir pues le parecía un acto vanidad. En 2001, fecha de su fallecimiento, apareció la segunda edición titulada “Todo lo vivido”, con muchos jugosos fragmentos, como su encuentro con la Reina Victoria Eugenia de Battenberg, borrados por un artista que siempre quiso mantenerse en la sombra.


Obra de arte en venta Manuel Carmona: pintura santiago chile
Manuel Carmona - Palacio de la moneda. Santiago de Chile
Óleo sobre tela. 92x73 cm



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