Adueñándose de la tradición surrealista europea y mexicana, Fernando Pereznieto, artista mejicano, ha tenido la capacidad para crear un lenguaje propio y manifestarse en plenitud. Su obra nos enfrenta con estilo propio a mundo lejano y al mismo tiempo conocido; esa Italia que flota a veces entre sus extraños personajes que acaban por sernos familiares. Expresión de la religión y el erotismo, dos de los temas más íntimos en torno a los cuales se desarrolla la vida de los hombres. Expresión de la magia de la música y el amor: rebeldía que oculta fuertes cargas de sentido bajo los hábitos de monjes escondidos dentro de sí mismos y, a la vez, desbordados a través de sus instrumentos, única turbulencia permitida, símbolo de movilidad interior, inquieta y turbia.
Fernando Pereznieto: Gestación

Pereznieto ha creado uno mundo que habitan unos hombres vestidos con túnicas rojas, a la manera medieval, y con la cabeza siempre cubierta, frecuentemente con caperuzas de largo caracol, también rojas. A veces aparecen largas procesiones de estos personajes anónimos, que sólo dejan conocer sus instintos. Cuando aparece un grupo de estos personajes se diría que realiza algún exorcismo colectivo, algún rito mágico.

 La temática casi siempre gira entorno al erotismo y la música, trasfondo de una sociedad demasiado despreocupada y aparentemente feliz, como en los cuentos renacentistas italianos.
Fernando Pereznieto: Homenaje musical

Hay instrumentos inventados y viejos instrumentos reales, sacados de todas las capas sociales. Todo se establece a través de un equívoco en el que no se sabe dónde acaba el juego y dónde comienza la pasión.  

La obra de Pereznieto nos permite jugar a la búsqueda de lo irracional y lo consciente, del mito y la experiencia onírica. Su raigambre surrealista se manifiesta mediante la fuerza de contradicción que existe en sus símbolos. El símbolo, manejando como medio de salvación frente a una realidad que no corresponde a la apariencia, funciona en él como un camino de liberación.

Fernando Pereznieto es un polifacético artista, como los del tiempo renacentista y, como ellos, es un pensador: que unas veces escribe, que unas veces graba, dibuja o pinta. Pero haga lo que haga, como los artistas de la época que él tanto admira, sólo da vueltas entorno al hombre, entorno al alma.


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